El Arte Taino
El arte taino es una visión mágico- religiosa del mundo, siendo sus obras representadas por objetos de uso personal y doméstico. Ellos mismos elaboraban sus instrumentos con materiales diversos encontrados en la naturaleza.
Este arte expresa su belleza mediante la escultura,
utilizando piedras duras como el granito, la diotia, el basalto, y otras clases
como el mármol y la serpentina. También
utilizaban maderas de bosques tropicales, huesos de manatí, el fémur humano y
el cráneo humano.
Legado artístico y cultural de los tainos.
En República Dominicana, cuba, puerto rico, Jamaica y Haití,
todavía están esos aspectos de la cultura taina que todavía son preservadas y
admiradas, como el conocimiento del mundo natural, las creencias religiosas, el
tallado de piedras, la gastronomía y lenguaje.
Herencia.
La herencia taina ha pasado de generación en generación
con los orígenes de gente de lengua indígena, llamada arawak, este grupo emigró
al caribe hace unos 1500 años antes de que colonizaran la española, pero los
que quedaron en la isla fueron destruidos por la esclavitud, la enfermedad y el
hambre que ocasionó Cristóbal Colón al colonizar la española, perdiendo así sus
derechos a la tierra y a ser libres.
A pesar del devastador episodio de colonización, el legado indígena ha ido evolucionando y prosperando hasta el día de hoy, junto con el conocimiento heredados por los tainos sobre el entendimiento del paisaje y el
medioambiente del caribe
El Sendero Educativo Taino en el jardín botánico es un
legado histórico que resalta las principales costumbres tainas de la época, es
un recorrido que no solo te enseña sobre la flora, también la etnobotánica y la
historia de cómo usaban las plantas para diversos usos, como la medicina, para
alimento y para alucinógenos.
“Hermanos Guillén” es un proyecto en el país que aún
conserva la esencia taina. Crean piezas de barro inspiradas en la cultura de
los primeros habitantes de las Antillas, realizando réplicas de dioses y otras
figuras de devoción.
Los hermanos Guillén decoraron la entrada de este lugar,
en Monte Plata, con piezas de los principales dioses venerados, como el dios
Sol, la diosa Luna, Atabeira, el dios de la lluvia, entre otros.
Del lenguaje arawak hemos adquirido algunas palabras.
Principalmente son sombres de objetos, lugares, flora y fauna que no existían en
el idioma español, como son: Canoa, huracán, hamaca, caimán, barbacoa, tabaco,
maraca, iguana, y matantí.
También hay palabras y expresiones como mabí (un jugo natural), macana (arma de policía), y macuto (mochila de mano).
La frase taína “un chin” o “chin-chin” significa una
cantidad pequeña, y es tan común como la frase española “un poquito”.
Así también como gran parte de las ciudades, campos, ríos
y lomas de República Dominicana poseen nombres indígenas.
Algunos ejemplos que registran varios libros son Amina,
Bao, Bonao, Cotuí, Cutupu, Dajabón, Damajagua, Guajaca, Guayubín, Inoa,
Jacagua, Licey, Magua, Maguana, Mao, Nagua y Samaná. Además, ríos como Haina,
Maimón, Ozama, Sosua, Tireo, y Yaque.
Una curiosidad de la palabra “conuco”, que perdió su significado como método de cultivo mixto a la milpa indígena de América Central, ahora es definido como
pedazo de tierra que se usa para la agricultura. Los taínos hacían de todo, eran agricultores, pescaban y cazaban.
Su principal legado fue un conjunto de plantas domésticas
en Sudamérica, que parecen haber traído consigo desde las primeras migraciones.
La más importante de esas plantas fue la yuca. De ella sacaban el cazabí, que
es el casabe actual, gracias a un procedimiento que se conserva casi igual
hasta nuestros días.
Entre los cultivos importantes estaba el maíz, que era
comido tierno, crudo o asado. También comían batatas, asadas o hervidas; los
lerenes, asados o cocidos; el maní, el cual comían acompañado de casabe para
obtener mejor sabor; los ajes y las yautías.
En la medicina natural usaban las hojas de calabaza para
el dolor de dientes e hinchazón; el jugo de la cepa del maguey como
antibiótico; y la hoja de guayaba para la náusea.
Sin olvidar su bebida más antigua, la mamajuana, que tiene entre sus ingredientes bejuco de indicio que tiene propiedades estimulantes y energéticas.
Todavía se puede ver en nuestro país los higüeros, donde
continúan realizando vasos, tazones y envases; los macutos, hechos de fibra de
guana o cana; y las canastas hechas de bejuco, palmas, cabuya y otras fibras
nativas.
Mito
Un mito es un relato tradicional que se refiere a unos
acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o
extraordinarios.
El sacerdote español Fray Ramón Pané narra la historia
(mito) al haber convivido con los aborígenes de la isla de Santo Domingo
durante años, trata de un hombre llamado
Yaya, que según algunos no era un hombre sino un dios de la época en que sólo
los dioses poblaban la tierra. Yaya mató a su propio hijo, Yayael, y luego
guardó sus huesos en una calabaza que colgó del techo de su casa. Un día, Yaya
sintió deseos de ver a su hijo, así que descolgó la calabaza y la volcó, pero
en lugar de huesos salieron muchos peces de distintos tamaños.
Yaya y su esposa comieron los peces y volvieron a colocar la calabaza en su lugar. Al poco tiempo, cuando Yaya estaba trabajando en sus conucos, llegaron a su casa unos cuatrillizos hijos de Itiba Cahubaba, la Madre Tierra, que murió durante el nacimiento de sus hijos. Los cuatrillizos descolgaron la calabaza y comieron de los peces que había dentro, pero mientras comían sintieron que Yaya regresaba.
Quisieron regresar la
calabaza a su lugar, pero la prisa hizo que ésta se cayera y se rompiera en el
piso. Tanta agua y tantos peces salieron de la calabaza, que llenaron toda la
Tierra. Y fue así como se creó el mar. Esta historia la narra el sacerdote español
Fray Ramón Pané, quien convivió durante años con los aborígenes de la isla de
Santo Domingo.
Uno de los cuatrillizos
nacidos de Itiba Cahubaba se llamaba Deminán Caracaracol. Su segundo nombre
significa que tenía la piel áspera producto de una enfermedad. Deminán sale
huyendo de Yaya luego de romper su calabaza y, junto a sus hermanos, llega a
donde Bayamanaco, que tenía cazabe. Cuando Deminán le pide un poco de cazabe,
Bayamanaco le tira un “guanguayo” lleno de cohoba en la espalda.
Deminán regresa donde sus hermanos con una hinchazón tan grande en la espalda
que está a punto de morir. Sus hermanos abren la herida con un hacha de piedra
y de allí sale una tortuga viva. Los gemelos entonces fabricaron su casa y
criaron la tortuga. Las interpretaciones de José Arrom, profesor y experto en
el tema, es que Deminán robó el método para fabricar cazabe, hazaña que se
corresponde con la de Quetzalcóatl, que robó el maíz, o la de Prometeo, que robó el
fuego.
La adquisición de Deminán, que casi le cuesta la vida, permitirá a los taínos pasar al sedentarismo, lo que se evidencia con el hecho de que los gemelos construyeron su casa.
Cuando los españoles empezaron a llegar a la isla de
Santo Domingo, eran muy pocos en comparación con los habitantes taínos y eran,
casi en la totalidad, hombres.
Casi todos buscaban taínas como esposas o concubinas, es por eso que de
investigo que los rasgos culturales y genéticos de los tainos se perpetuaron a
lo largo de la historia y están presentes hoy entre los dominicanos.
Se explica que las esposas de los españoles, aunque fueron bautizadas y
adoptaron nombres, maneras de vestir y costumbres españolas en el ámbito de la
vida púbilca, mantuvieron su cultura en la vida doméstica.
Cómo ellas guardaban y preparaban los comestibles, la crianza de los niños
pequeños, las medicinas caseras, los ritos domésticos de la religión, la
importancia de las canciones, la música y el baile, los cuentos folklóricos,
hasta el concepto de quiénes son familiares, todos se han mantenido
principalmente indígenas hasta hoy en República Dominicana, especialemnte en el
campo y entre los pobres, se ha investigado.


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